El arte de las aguas infusionadas
Las aguas infusionadas —también llamadas aguas frescas en algunas tradiciones o spa water en su versión más reciente— son simplemente agua a la que se añaden frutas, hierbas o especias para liberar aromas y sabores sutiles. No llevan azúcar, son bajísimas en calorías y transforman la rutina de beber en una experiencia sensorial.
Los principios básicos
- Reposo: al menos 1 hora en la nevera, idealmente entre 4 y 12. Los sabores se liberan despacio.
- Frescura: usa frutas y hierbas en buen estado; cualquier defecto se amplifica en el agua.
- Equilibrio: menos es más. Dos o tres ingredientes bastan.
- Temperatura: fría siempre; el calor estropea hierbas frescas como la menta.
- Duración: consume en 24–48 horas; después, retira los sólidos.
Equipo recomendado
No necesitas nada especial: una jarra de cristal de 1,5–2 litros, una tabla, un buen cuchillo. Las jarras con infusor integrado son cómodas pero opcionales.
Truco profesional: aplasta ligeramente las hierbas con el reverso del cuchillo antes de añadirlas. Liberan más aroma sin amargar.
En los próximos dos capítulos encontrarás recetas concretas: las clásicas imprescindibles y combinaciones más atrevidas para experimentar.